Hoy mi entrada va por él, por el niño de mis ojos, el que hace que mi alma, se consuma poco a poco, el que juega con mis sentimientos, maldito sufrimiento.
Yo lo quiero más que a nadie, a pesar de los pesares, de que no me haga caso, mis piropos son fracaso, tú qué quieres que yo le haga, si es que él no me ama.
SI pudiera le haría un palacio, como a los príncipes y un hechizo de agua de luna, para que me quisiera. Quiéreme, tú quiéreme…
Así es el niño de mis ojos, Yo no digo que seas malo, ni tampoco que seas bueno, todo lo que hago para ti es malo, una de cal y una de arena, yo para ti soy un caprichito, que utilizas en tus manos.
Y dime tú, ¿Qué hago yo sin ti?
No hay comentarios:
Publicar un comentario